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El sol de la tarde se filtra entre las hojas de las acacias,

acariciando con sus tenues rayos la reseca madera del puente;

escucho un susurro

es el otoño que vuelve

melancólico y dulce

con su promesa eterna de cosecha,

repleto de esperanzas

de hojas al viento, y de flores

que contagian su luz en nuestras almas

abandonadas, dejan las sombras

y beben

el almíbar de su copa.

Conciso al otoño

Todo lo que amo está en ti

y tú, en todo lo que amo.


Inciso 1

Para el que ama, mil objeciones no llegan a formar una duda; para quien no ama, mil pruebas no llegan a constituir una certeza.

 Louis Evely

No sé si soy yo la que invento la noche o es la noche la que me inventa a mí en este abismo de palabras que llueven sobre mis pensamientos, cuando, sin casi advertirlo, me coloco sobre la página en blanco y dejo que sea la vida la que me susurre algunas cosas que contar. Reflexiono y me pregunto si estos aconteceres que suceden a mi alrededor, sucesos fugaces, a veces inconexos, como la paloma sobre el alféizar y la disputa de una pareja en otra vivienda cercana,  serán eso que llaman vivir,  y entonces me pregunto si no estaré en ese momento actuando de mero espectador, si en realidad la vida se disfruta más siendo testigo que perpetrándola. En mi caso creo que a veces es así. No me puede parecer tan ajeno el día si lo intento saborear desde las pequeñas cotidianidades que me rodean, incluso cuando me suceden a mí. Es un truco que aprendí hace tiempo, la distancia es la única manera de disfrutar de algo plenamente, desde todos sus ángulos, y una vez logramos la distancia, la vida se nos plantea diferente, con esa lucidez que no tenemos cuando descansa sobre nuestros hombros.

En esos momentos en los que ella, tan lasciva e impresentable, te impone su ley y no hay escapatoria aparente, acaba por ir cediendo terreno y al final logramos ir dominando las situaciones. Supone un gran esfuerzo al principio, todo requiere su tiempo, pero con la práctica, vivir se me antoja mucho más interesante. Esto es lo que voy pensando al tiempo que me imagino en otro lugar y con otras personas, preguntándome si de esta manera sería más feliz o tendría una vida mejor. Una vez me dijeron que cambiar cosas en el exterior ayuda a cambiar el interior, pero no creo que eso sea cierto del todo a menos que uno esté dispuesto a hacerlo, asumir cambios externos de tu vida y también asumir actitudes interiores nuevas. Quizás esta sería una de las claves para encontrar lo que buscamos cuando indagamos en el sentido de nuestra propia existencia, o quizás sea mejor aferrarnos a nuestros cimientos sin plantearnos cambios. Yo soy de la opinión de que los cambios siempre son positivos para el crecimiento interior, pero no siempre hay cambios buenos. Suele ocurrir que como humanos que somos nos equivoquemos. Por eso escribo,  para inventarme la vida.

 

Nocturna

Borbotea la noche efervesciendo esperanzas,

relegando quehaceres,

sorprendiendo quimeras.

Un paraíso de algodón y seda se va apoderando despacio,

muy despacio de mí

calmando mis ansias

Vuela una presencia de azúcar en el misterio de una noche sin luna

y tu recuerdo;

Extraño, como extraño aquel aire embelesado

que llenaba en otro tiempo desvaríos nocturnos

donde los delirios me sonreían

desde las páginas en blanco de una historia inacabada

y en el cenit de la pluma se deshacían los sueños

ensimismados de tu lejanía

emborronando todos los espejos sin luz de mi alcoba

entregados en la ofrenda de dioses ignorados

en las alforjas de la vida.

Extrañezas

Detener
el cielo entre las letras
sobre el papel, el color
imagina
en esa extrañeza que me causa
todas las ausencias

Me he dado cuenta del silencio.

Y  el silencio es una defensa tan sutil como implacable contra el miedo,  un silencio inevitable, no deliberado, sino involuntario.

Las palabras huyen de mí cuando más las necesito decir.

También es defensa la falta de él, el ruido.

A veces el miedo es elocuente; otras,  silencioso, pero no deja de ser.

Sin el silencio estaría perdida porque, entonces, no podría ignorar lo que sucede.

El conocimiento de las cosas es la perdición o la gloria. A veces ambas cosas, a veces ninguna.

La nada se acomoda en el silencio y el silencio lo es todo.

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