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Archive for the ‘Metamorfosis’ Category

jaula

Consideraciones acerca de la libertad

A raíz de una conversación que tuve con una persona recientemente sobre la libertad, me puse a darle vueltas y dilucidar en qué consiste exactamente esa libertad. Ese misterioso término que todos conocemos, pero que nadie sabe perfilar exactamente, quizás debido a que su significado es interpretable desde distintas ópticas que lo deforman.

Schopenhauer decía que existen tres clases de libertad: la libertad física, la libertad intelectual y la libertad moral.

Estas tres libertades se explican de la siguiente manera:

La libertad física, que constituye el concepto de libertad más popular y extendido “Yo quiero hacer algo y lo hago”.Consiste en la eliminación de cualquier obstáculo físico que impida el acto volitivo. Por tanto, esta libertad no depende exclusivamente de nosotros, pues en ella se involucran factores externos que podemos o no eliminar.

La libertad mental consiste en la libertad de pensamiento.

Obviamente, esta es una libertad intrínseca del ser humano que no se nos puede impedir, excepto cuando el pensamiento se quiere hacer público, entonces sí que puede haber un factor externo que lo impida, una censura social o unos condicionamientos que lo modifiquen de alguna forma, pero el ser humano, en su acto volitivo de abstracción razonamiento y juicio puede ser capaz de ser libre. Su pensamiento, sin embargo, puede tener limitaciones físicas o circunstanciales, de índole biológica o cultural que pueden impedir utilizar esta libertad.

Siempre se ha dicho que el saber te da libertad pero…¿es esto cierto? en mi opinión, creo que muchas veces el conocimiento, sobre todo cuando es muy especializado, puede mermar la capacidad de relacionar unas ideas con otras, es decir, el acto de pensar, al tener automatizados los procesos en una sola área, y por tanto puede mermar nuestra libertad al ver las cosas desde un prisma demasiado reducido a determinados conocimientos. El conocimiento o saber auténtico debe ser entonces holístico para que se de una verdadera libertad, es decir el conocimiento debe ser enriquecido desde diversas perspectivas para alcanzar una libertad de pensamiento mayor. A mayor perspectiva, mayor libertad también. ¿Y qué ocurre en las personas que no han recibido educación adecuada o sufren incapacidad mental?, ¿pueden tener esa libertad? Serían libres en cuanto a sí mismos se refiere, en su capacidad de raciocinio, porque lo que no se conoce no se puede cuestionar, pero sería una libertad muy limitada, y no lo serían en relación a los demás instruidos, pues nunca podrían alcanzar el grado de pensamiento de alguien que ha sido ilustrado y educado, por tanto estarían en desventaja.

Sin embargo la ignorancia puede hacer libre a una persona en el sentido de que, al no tener conocimiento, tampoco se necesitaría. El caso de la libertad limitada por el saber o condicionada por este, de forma que la erudición puede ser un handicap para la libertad porque de alguna forma nos condiciona y en consecuencia, la ignorancia sería una liberación.

Y por último está la libertad moral verdadero artífice de nuestra libertad personal, ya que la moral es algo que se aprende y se nos enseña e impone desde niños. Según Gastón Courtais, los niños reciben la educación de la conciencia hacia los cinco años, y es esa educación la que se manifestará a lo largo de nuestra vida.

La conciencia como manifestación de una moral o de una ética es lo que va a regular toda nuestra vida social e individual. El desarrollo de una conciencia ética en el ser humano permite que la Humanidad no se destruya a sí misma, pero también nos condicionará en nuestra libertad si es una moral construida dentro de algún sistema dogmático (religiones, por ejemplo) que no permita al hombre realizar actos volitivos sin pasar por un filtro determinante. A veces esta moral puede ser tan rígida que realmente haga sufrir al hombre por esa falta de libertad que él mismo se impone y no es capaz de cambiar. Entonces el acto volitivo en sí se vuelve imposible y el hombre carga con esa sensación de culpa que le impide ser libre. Por tanto la moral entendida como ética es saludable y muy valorable para la libertad del desarrollo humano, sin embargo la libertad aprisionada en sistemas de valores muy rígidos o dogmáticos no producen al hombre felicidad, sino que lo somete, quedando mermada su libertad.

Las motivaciones humanas son las herramientas que conjugan estas tres formas de libertad y en ella se basarán.

El derecho y su consecución es el que garantiza las libertades individuales dentro de la libertad social. Aún así, siglos y convenciones sociales o culturales serán determinantes para el ser humano, que no siempre aceptará y serán fuentes de conflicto lo suficientemente importantes como para impedirle la libertad real y, a veces, la felicidad.

De Metamorfosis, Chiado Editorial 2017

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Claroscuros de otoño

En la antesala del otoño se abre paso la afección, buceando en las inmensas lagunas del pasado, recorriendo lugares fugaces que se esconden en los claroscuros del alma, sintiendo los verdes tornarse ocres.

Ofrecen sus dunas de oro desiertos desnudos, y el vuelo del vértigo sobre cielos ultramarinos riega los campos soledados;

Recuerdo la sombría copa de un cedro amedrentar la calidez del verano, meciendo sus ramas al rumor de la brisa sureña.

Pero el exilio siempre logra salvar del caos de la existencia; es un exilio de renuncias, de carencias, de distancias, de soledades…

Otoño, que llegas del exilio, agridulce, entreverado de químicas urgentes, derrotas, melancolías y adagios; tus ríos vertieron su agua dulce en la inmensidad de la sal marina, y en las agujas del tiempo navegan de nuevo a la deriva las voces malditas de tus sombras.

Impregnado en la leve satisfacción del contrasentido, metamorfoseado y convertido en un desesperado enigma que lanza su desafío hacia las almenas más etéreas del destino, en un rosario de incontenibles frustraciones y glorias; placeres inciertos de diabólica sabiduría, asombros de cristales rotos clavados entre la sangre del alma.

Emerges irrefrenable e inevitable; sucumbo a tu impenetrable encanto.

Metamorfosis, chiado editorial 2017

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Impresiones de la ciudad

arc
La ciudad es un enorme mausoleo
en el que el espanto se hace patente,
surge en cualquier esquina
difrazado de conversaciones banales,
clavandote el puñal del hastío,
de la insoportable mediocridad que te rodea
y te planteas si es que no aspiras demasiado
en un desierto donde la sed jamas se sacia,
donde el sol comienza su órbita sin pedir permiso,
un sol de invierno que no logra calentar.
La arritmia de los días
sumerge los sentidos en un baile de máscaras;
la ciudad es ahora un sitio hostil,
el jardín donde florecen las vanidades
y en tierno brote apenas crece la esperanza
bajo la losa ramplona de la indiferencia ajena.
No hay preguntas ni respuestas,
solo un murmullo ininteligible que cada vez
suena más y más alto por las calles;
increscendo
la vida se vuelve pesada,
como una losa que aplasta los vuelos.
Camino al anochecer
por las aceras húmedas de las grandes avenidas;
tras las ventanas de los edificios
las luces van laguideciendo en la mortal desidia de la
noche
todo se vuelve silencio,
un silencio insano, un silencio que oculta el ruido en su entraña.

La noche solo es el reflejo de una luz artificial
temblando en un charco;
el mal recuerdo de un mal día que quedó prendido en la
piel.
Luces que son solo un espejismo del que se apodera ebriedad
para hacerte sentir sus fuegos fatuos
inyectados por los cadáveres sin futuro.
Los años revelan bocas desdentadas,
muros de hormigón abandonados
donde se refugian las aves de un infierno
al que no perteneces;
en algunos cielos artificiales
resbalan incautos sobre alas de podredumbre y falso
vuelo
elevando la plegaria a dioses vacuos
entregados a la tiranía de la palabra y el sopor etílico.
El cerco se va estrechando entre las plazas de la ciudad
no queda espacio para el aire fresco
solo sobrevive lo inútil, lo inerte, porque ya está
muerto.
El olor a muerte inunda los espacios, los contamina
respirar es doloroso cuando el veneno se mete en los
pulmones
perdemos el sentido intentando no morir,
boqueamos esperando el oxígeno que nunca llega
y, por fin, nos dejamos morir entre sus brazos
brazos de cemento, hormigón y alquitrán.
Entre el humo de los tubos de escape
desfilan los muertos vivientes
derrotados
comienza un nuevo día en la ciudad.

Metamorfosis de la ciudad (Metamorfosis, Chiado editorial 2017)

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Es esa palabra

que nos mantiene el corazón en paz

esa que nos da sosiego y vida

la que nos permite ser y estar,

la que nos hace saber

y la que nos eleva a lo más puro:

Libertad

Metamorfosis, 2017 (Chiado editorial)

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A veces me olvido de ti, sí, lo irreal de mis días me cubren totalmente, como si me rompieran un huevo gigantesco sobre los hombros y entonces es cuando siento que las palabras no me llegan, se derriten entre mis pensamientos sin llegar a cuajar,  yo las intento atrapar, pero están resbaladizas, llenas de esa rebaba de clara, irreconocibles, difusas, sombrías y sin ningún brillo.

Son momentos entreverados por el irremisible e inevitable acontecer de la vida, esas bofetadas de realidad que te alejan de mí como si fueras algo inexistente… pero no… estás ahí… en silencio… esperando cualquier momento apropiado para escapar y manifestarte entre mis pensamientos. Te tengo en palabras y ellas te transforman y te cubren de magia;  así, cuando quiero decir cómo es la tarde que llegó a mí alfombrada de sueños, estoy contigo; también en la penumbra de las horas en las que todo parece palidecer a mi alrededor como si no existiera el sol y solo hubiesen nubes de algodón que de tan blandas se quedan flotando inmóviles sobre ese cielo de cemento gris sobre el que me estanco, y el mundo se detiene esperando un resquicio que les anuncie tu inminente llegada a través de una insignificante nota musical, quizás, o a través de una gota de lluvia que resbala por el cristal de una ventana llorosa; en esos mismos momentos te capturo intacta como una flor de un día y tú, juguetona, me das la espalda y desapareces como un hada que se esfuma dentro de la flor que la contiene…  y te duermes de nuevo entre las hojas de los libros, pero siempre queda tu perfume en el aire, intacto y embaucador.

Metamorfosis, Chiado editorial 2017

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Ignorar es a menudo una manera muy efectiva de ser libre.
Libre de opiniones, de ortodoxias, de responsabilidades…
El conocimiento de las cosas es la perdición o la gloria.
A veces ambas cosas, a veces ninguna.
La nada se acomoda en el silencio y el silencio lo es todo.

A. Andrés Machí, Metamorfosis, Chiado editorial 2017

 

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En las estaciones de tren, el tiempo es lo más importante del
mundo.
Allí adquiere dimensiones distintas.
Un segundo, un minuto, una hora… es la diferencia entre
estar o no llegando a otro lugar, a otro espacio.

El tiempo hace que perdamos o no el tren de la vida.
Su impacable paso, su juicio inmisericorde, nadie escapa.
Sigues en el tren, sometido al tiempo.
Retraso,retraso,
retraso…

el tren paraliza la vida en el tiempo.
El viaje es un cambio de tiempo y espacio.

Miras por la ventanilla y sigues viendo tiempo:
tiempo en los naranjos flotantes a los lados de la via,
reventados de azar de marzo en julio;
y el tiempo de frutos en noviembre, cuando ya ha pasado por ellos dejando su huella.
tiempo incrustado en los cañaverales y enredaderas, en
las vallas, en el ambiente…
El tiempo, ajeno a sus consecuencias, va besando el aire que
traspasa, lleno de sol, los agujeros de muros derruidos entre
malezas.
El tiempo en la hierba que crece entre las piedras y nunca
tiene el mismo aspecto.
Y las fábricas abandonadas, sumidas en su decadencia, han
sucumbido ante su presencia entre hierros oxidados.
Tiempo, tiempo y tiempo silencioso mientras el tren avanza
y avanza.
También en el amor, el tiempo es eterno en la ausencia, frugal en la presencia;
y, a veces, quizá una sola vez en la vida
se congela en un instante de inmensa felicidad.
Pero existen lugares en los que el tiempo no importa o no
existe
En los cementerios el tiempo no importa.
En las flores de plástico de los cementerios, el tiempo no
importa.
En los bancos de piedra de la estación, el tiempo no importa.
En los libros el tiempo no existe.
En las fotografía el tiempo no existe. Está detenido.
Sonrisas congeladas, minutos petrificados en blanco y negro.

Y en las personas el tiempo es cruel o misericordioso.
Y solo cuando lo decide el destino, desaparece para siempre
y se convierte en eternidad para dejar de ser.

De mi libro Metamorfosis, (Chiado editorial, 2017)

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