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Archive for the ‘prosemas’ Category

Allí, sentada en el café de la Gran vía, bajo la lluvia tormentosa del verano.

Es un instante en el que me siento parte del cielo, de su queja infinita, y se hace presente toda la ausencia.

La dicotomía de un tiempo que escapa y aguarda sobre una gran nube de esperanza difuminándose en el horizonte, sosteniendo el pesado lastre de una lluvia sempiterna que nunca acaba de caer.

Lentas y pesadas gotas primero, después el granizo que martillea los toldos y, tras él, de nuevo gotas que se van espaciando lentamente hasta desaparecer tras la nube intacta en la lejanía.

Apenas unos minutos… la vida puede ser eterna en unos minutos.

El café todavía está caliente; la calle, mojada y tibia, como los pensamientos. Apenas se asoma, tímido, un sol que aún se esconde del verano, y entre sus rayos, un arcoiris me indica un camino: el camino de la ilusión.

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Eres tú, Literatura, le digo mientras la miro a los ojos. Esa maldición que solo en algunos prende y que todos pretenden.
Poca cosa.
Nada más unas hojas en blanco y unas letras en negro. Pero de ahí surge un alma que te arrastra a otro lugar.
Veo, en las portadas de los libros desafiantes en la biblioteca, esas entradas a universos remotos donde sé que voy a recalar, y el sino de sus letras me recorren la médula espinal, como aconteceres que me suceden a mí y no a los personajes.
Me dejo envolver por ese mundo en una ensoñación que revivo con la misma pasión en que fue escrita.
Mi imaginación vuela.
Y entonces quiero yo también llenar el mundo de mí…
Una sólo quiere llegar e impregnar la hoja de sí misma. Necesita hacerlo, o quizás no,
quizás sea un acto reflejo, instintivo del alma herida de letras.
Quien sabe cómo surges.
A veces, en medio del abismo emerges.
Otras envuelta en suaves melodías y cuando no, estás en el vuelo de una mariposa que, liviana, se acerca hacia la luz de manera sutil.
¡Cuidado!, ¡puedes quemarte! y arder en ese fuego que consume, y te hace brillar como una antorcha.
Si solamente fueras una metáfora y nos dedicásemos a descifrarte como los del sillón de la cátedra,
psicoanalizarte sin sentirte y sin vivirte,
es una experiencia grata pero vacía y huera…
No.
Has de ser la amante de aquel que quiera poseerte, y para ello haya sido tu elegido.
Como cortesana enamorada irás a su encuentro, burlona y hermosa, como tu condición lo exige;
a veces con los miriñaques, otras en estado salvaje, pero siempre, siempre bella, y con la luz que desprendes.

Sigo anhelándote.
Sigo siendo una esclava de tu poder inmenso, sumida en el ensueño de saberte cerca pero no poder
apenas tocarte, rozarte,
porque cuanto más lejana te siento, más alto es mi anhelo, y cuanto más cercana, más hierve mi sangre envuelta en vida de frenesíes.
Pero eres liviana y las letras apenas consiguen atraparte;
te escurres entre mis manos como el agua,
y leves son las gotas que de ti quedan entre mis dedos…

Metamorfosis, Chiado editorial, 2017

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