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Adónde van las horas que nos roban
los minutos de silencio dormido
adónde los besos que no dimos
las palabras suspendidas en el no-decir
la nostalgia de un amor que nunca fue
adónde,adónde…
vagan por el limbo de los sueños
esperando una estrella fugaz
que los arrastre en su estela.


Eres tú, Literatura, le digo mientras la miro a los ojos. Esa maldición que solo en algunos prende y que todos pretenden.
Poca cosa.
Nada más unas hojas en blanco y unas letras en negro. Pero de ahí surge un alma que te arrastra a otro lugar.
Veo, en las portadas de los libros desafiantes en la biblioteca, esas entradas a universos remotos donde sé que voy a recalar, y el sino de sus letras me recorren la médula espinal, como aconteceres que me suceden a mí y no a los personajes.
Me dejo envolver por ese mundo en una ensoñación que revivo con la misma pasión en que fue escrita.
Mi imaginación vuela.
Y entonces quiero yo también llenar el mundo de mí…
Una sólo quiere llegar e impregnar la hoja de sí misma. Necesita hacerlo, o quizás no,
quizás sea un acto reflejo, instintivo del alma herida de letras.
Quien sabe cómo surges.
A veces, en medio del abismo emerges.
Otras envuelta en suaves melodías y cuando no, estás en el vuelo de una mariposa que, liviana, se acerca hacia la luz de manera sutil.
¡Cuidado!, ¡puedes quemarte! y arder en ese fuego que consume, y te hace brillar como una antorcha.
Si solamente fueras una metáfora y nos dedicásemos a descifrarte como los del sillón de la cátedra,
psicoanalizarte sin sentirte y sin vivirte,
es una experiencia grata pero vacía y huera…
No.
Has de ser la amante de aquel que quiera poseerte, y para ello haya sido tu elegido.
Como cortesana enamorada irás a su encuentro, burlona y hermosa, como tu condición lo exige;
a veces con los miriñaques, otras en estado salvaje, pero siempre, siempre bella, y con la luz que desprendes.

Sigo anhelándote.
Sigo siendo una esclava de tu poder inmenso, sumida en el ensueño de saberte cerca pero no poder
apenas tocarte, rozarte,
porque cuanto más lejana te siento, más alto es mi anhelo, y cuanto más cercana, más hierve mi sangre envuelta en vida de frenesíes.
Pero eres liviana y las letras apenas consiguen atraparte;
te escurres entre mis manos como el agua,
y leves son las gotas que de ti quedan entre mis dedos…

Metamorfosis, Chiado editorial, 2017

Desvelo

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Arañando el tiempo que conduce
la noche hacia el precipicio del desencanto
me reina el eco dormido
de lo que todavía está por decir.
Es muy tarde
y ya la noche gime madurada
al calor de un silencio,
aferrada al encuentro inminente de palabras.
Mi ansiedad se mece entre sus notas de oscuridad
que se clavan en mi pecho como balazos
si rescato entre las ruinas de la imaginación tu recuerdo
para sumergirlo en sinfonías de sangre,
de tiempo desvelado y errabundo.

Filoversando en Nod, Evohé ediciones

Me resuelves

Me resuelves
en el origen de los mapas sin rumbo
en los empeños sin conciencia
de olvido,
te busco
en la memoria feroz de los deseos insatisfechos
esperando hallarte
entre las incertidumbres del destino
que nos señala.

.

Cómo sobrevivir
al decir suave de las auroras,
al indignado grito del alma moribunda
que reclama su pan tras la batalla,
y a esa terrible añoranza de historias,
aquellas que viví y las que no.
El amor,
la guerra,
segundos de terciopelo enredado
entre lienzos de ausencia
o quizás
diminutos átomos de metal que se volatilizan
entre las hojas de diarios inconclusos
escritos con sangre y amor
mientras surge Austerlitz de nuevo en mi memoria.
¿Recuerdas, amor mío?
El fuego nos cubría el alma,
la nieve nos ardía
bajo el escudo de hielo atravesado
de sagitas malditas en el corazón clavadas
y tu rostro de niña en mi mirada
y el mío sucio en tu regazo.
La guerra nos dio apenas una tregua
para amarnos entre los segundos
que clareaban las hojas.
Luego ella vino a separar
lo que el destino selló.
Acaso no es el amor lo mismo que la guerra,
acaso la vida no es lucha constante,
amor incondicional,
herida,
muerte.
Nada queda de mí ya
porque nunca fui nada;
en tu último hálito
quedó prendida la inocencia
aquella tarde funesta
donde también yo morí.
Ahora solo tengo
el abrazo del desasosiego
y tu falta
mientras la noche me envuelve de tu recuerdo.

Amparo Andrés Machí

Publicado en De amor y guerra, antología de relatos. Editorial Babylon 2017

Tango

He vivido mi vida con el porte de un tango
apasionada a veces y arrastras otras
tras el abrazo
de quiméricas noches
nubes y cielos de fuego
e infiernos de hielo

Arrebatos de un espíritu
indomable y entregado a la vez
que no cesa en su búsqueda
hallándose en los tiempos clandestinos
del vuelo que nos une al infinito
abisal y pura en esencia
aguardando la tierra
como guarida
refugio de un abrazo milonguero
que aulla en la agonía de la vida
cuando se vuelve tanguera.

tango

Permaneces

Permaneces
en el hálito intacto de mis anhelos
en el sucumbir de las auroras
que recuestan su luz en el regazo del día
entre las caricias oxidadas del silencio mortal
que sacude los deseos y las soledades.

jaula

Consideraciones acerca de la libertad

A raíz de una conversación que tuve con una persona recientemente sobre la libertad, me puse a darle vueltas y dilucidar en qué consiste exactamente esa libertad. Ese misterioso término que todos conocemos, pero que nadie sabe perfilar exactamente, quizás debido a que su significado es interpretable desde distintas ópticas que lo deforman.

Schopenhauer decía que existen tres clases de libertad: la libertad física, la libertad intelectual y la libertad moral.

Estas tres libertades se explican de la siguiente manera:

La libertad física, que constituye el concepto de libertad más popular y extendido “Yo quiero hacer algo y lo hago”.Consiste en la eliminación de cualquier obstáculo físico que impida el acto volitivo. Por tanto, esta libertad no depende exclusivamente de nosotros, pues en ella se involucran factores externos que podemos o no eliminar.

La libertad mental consiste en la libertad de pensamiento.

Obviamente, esta es una libertad intrínseca del ser humano que no se nos puede impedir, excepto cuando el pensamiento se quiere hacer público, entonces sí que puede haber un factor externo que lo impida, una censura social o unos condicionamientos que lo modifiquen de alguna forma, pero el ser humano, en su acto volitivo de abstracción razonamiento y juicio puede ser capaz de ser libre. Su pensamiento, sin embargo, puede tener limitaciones físicas o circunstanciales, de índole biológica o cultural que pueden impedir utilizar esta libertad.

Siempre se ha dicho que el saber te da libertad pero…¿es esto cierto? en mi opinión, creo que muchas veces el conocimiento, sobre todo cuando es muy especializado, puede mermar la capacidad de relacionar unas ideas con otras, es decir, el acto de pensar, al tener automatizados los procesos en una sola área, y por tanto puede mermar nuestra libertad al ver las cosas desde un prisma demasiado reducido a determinados conocimientos. El conocimiento o saber auténtico debe ser entonces holístico para que se de una verdadera libertad, es decir el conocimiento debe ser enriquecido desde diversas perspectivas para alcanzar una libertad de pensamiento mayor. A mayor perspectiva, mayor libertad también. ¿Y qué ocurre en las personas que no han recibido educación adecuada o sufren incapacidad mental?, ¿pueden tener esa libertad? Serían libres en cuanto a sí mismos se refiere, en su capacidad de raciocinio, porque lo que no se conoce no se puede cuestionar, pero sería una libertad muy limitada, y no lo serían en relación a los demás instruidos, pues nunca podrían alcanzar el grado de pensamiento de alguien que ha sido ilustrado y educado, por tanto estarían en desventaja.

Sin embargo la ignorancia puede hacer libre a una persona en el sentido de que, al no tener conocimiento, tampoco se necesitaría. El caso de la libertad limitada por el saber o condicionada por este, de forma que la erudición puede ser un handicap para la libertad porque de alguna forma nos condiciona y en consecuencia, la ignorancia sería una liberación.

Y por último está la libertad moral verdadero artífice de nuestra libertad personal, ya que la moral es algo que se aprende y se nos enseña e impone desde niños. Según Gastón Courtais, los niños reciben la educación de la conciencia hacia los cinco años, y es esa educación la que se manifestará a lo largo de nuestra vida.

La conciencia como manifestación de una moral o de una ética es lo que va a regular toda nuestra vida social e individual. El desarrollo de una conciencia ética en el ser humano permite que la Humanidad no se destruya a sí misma, pero también nos condicionará en nuestra libertad si es una moral construida dentro de algún sistema dogmático (religiones, por ejemplo) que no permita al hombre realizar actos volitivos sin pasar por un filtro determinante. A veces esta moral puede ser tan rígida que realmente haga sufrir al hombre por esa falta de libertad que él mismo se impone y no es capaz de cambiar. Entonces el acto volitivo en sí se vuelve imposible y el hombre carga con esa sensación de culpa que le impide ser libre. Por tanto la moral entendida como ética es saludable y muy valorable para la libertad del desarrollo humano, sin embargo la libertad aprisionada en sistemas de valores muy rígidos o dogmáticos no producen al hombre felicidad, sino que lo somete, quedando mermada su libertad.

Las motivaciones humanas son las herramientas que conjugan estas tres formas de libertad y en ella se basarán.

El derecho y su consecución es el que garantiza las libertades individuales dentro de la libertad social. Aún así, siglos y convenciones sociales o culturales serán determinantes para el ser humano, que no siempre aceptará y serán fuentes de conflicto lo suficientemente importantes como para impedirle la libertad real y, a veces, la felicidad.

De Metamorfosis, Chiado Editorial 2017

arc
La ciudad es un enorme mausoleo
en el que el espanto se hace patente,
surge en cualquier esquina
difrazado de conversaciones banales,
clavandote el puñal del hastío,
de la insoportable mediocridad que te rodea
y te planteas si es que no aspiras demasiado
en un desierto donde la sed jamas se sacia,
donde el sol comienza su órbita sin pedir permiso,
un sol de invierno que no logra calentar.
La arritmia de los días
sumerge los sentidos en un baile de máscaras;
la ciudad es ahora un sitio hostil,
el jardín donde florecen las vanidades
y en tierno brote apenas crece la esperanza
bajo la losa ramplona de la indiferencia ajena.
No hay preguntas ni respuestas,
solo un murmullo ininteligible que cada vez
suena más y más alto por las calles;
increscendo
la vida se vuelve pesada,
como una losa que aplasta los vuelos.
Camino al anochecer
por las aceras húmedas de las grandes avenidas;
tras las ventanas de los edificios
las luces van laguideciendo en la mortal desidia de la
noche
todo se vuelve silencio,
un silencio insano, un silencio que oculta el ruido en su entraña.

La noche solo es el reflejo de una luz artificial
temblando en un charco;
el mal recuerdo de un mal día que quedó prendido en la
piel.
Luces que son solo un espejismo del que se apodera ebriedad
para hacerte sentir sus fuegos fatuos
inyectados por los cadáveres sin futuro.
Los años revelan bocas desdentadas,
muros de hormigón abandonados
donde se refugian las aves de un infierno
al que no perteneces;
en algunos cielos artificiales
resbalan incautos sobre alas de podredumbre y falso
vuelo
elevando la plegaria a dioses vacuos
entregados a la tiranía de la palabra y el sopor etílico.
El cerco se va estrechando entre las plazas de la ciudad
no queda espacio para el aire fresco
solo sobrevive lo inútil, lo inerte, porque ya está
muerto.
El olor a muerte inunda los espacios, los contamina
respirar es doloroso cuando el veneno se mete en los
pulmones
perdemos el sentido intentando no morir,
boqueamos esperando el oxígeno que nunca llega
y, por fin, nos dejamos morir entre sus brazos
brazos de cemento, hormigón y alquitrán.
Entre el humo de los tubos de escape
desfilan los muertos vivientes
derrotados
comienza un nuevo día en la ciudad.

Metamorfosis de la ciudad (Metamorfosis, Chiado editorial 2017)

Gotas de otoño

Las gotas del otoño
van haciendo estragos
sobre las ausencias deshojadas
fina lluvia que cala entre los amasijos
de viejas fortificaciones,
entre todas las correspondencias
que quedaron inconclusas
mientras permanece una brizna
en estado latente
bajo la almohada del tiempo.