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Posts Tagged ‘verano’

Allí, sentada en el café de la Gran vía, bajo la lluvia tormentosa del verano.

Es un instante en el que me siento parte del cielo, de su queja infinita, y se hace presente toda la ausencia.

La dicotomía de un tiempo que escapa y aguarda sobre una gran nube de esperanza difuminándose en el horizonte, sosteniendo el pesado lastre de una lluvia sempiterna que nunca acaba de caer.

Lentas y pesadas gotas primero, después el granizo que martillea los toldos y, tras él, de nuevo gotas que se van espaciando lentamente hasta desaparecer tras la nube intacta en la lejanía.

Apenas unos minutos… la vida puede ser eterna en unos minutos.

El café todavía está caliente; la calle, mojada y tibia, como los pensamientos. Apenas se asoma, tímido, un sol que aún se esconde del verano, y entre sus rayos, un arcoiris me indica un camino: el camino de la ilusión.

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¿Cuántas palabras podrán ni siquiera rozar la poesía que hay en la lluvia intempestiva del verano?
¿Cuántas nubes de extrañeza lanzarán su granizo sobre el techo de las horas sin sol?
La tormenta dejó su petricor sobre la hierba
mojada de los sueños que la noche recogió en su regazo de silencio
y la vida se hizo agua profunda.

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wpid-wp-1406349209113.jpegEl cielo arbitra la lucha constante entre el aire y el agua,

la opulencia de los árboles en el verano desliza su verdor acuoso entre mis anhelos.

Tal vez las chicharras detengan su canto en la solemne noche de agosto,

tras la cortina falaz del agua corriendo cerca en su cauce: el río

El río…

Nunca lleva la misma agua, decía Heráclito, mas no era cierto;

el agua siempre es la misma.

Se recicla, se evapora y sube al cielo entre las nubes y, tras su viaje, vuelve a caer sobre la tierra;

un ciclo que se repite una y otra vez, eternamente, infinitamente.

El río lleva agua alegre;

a veces se remansa en pequeños lagos encharcados y fuentes

su quietud subyuga a las aves, al musgo,

a ese pequeño submundo acuático que alimenta de ella sus sueños,

pero la vida sigue fluyendo entre las corrientes submarinas del mar también.

La frescura de su paso entre la negra tierra,

en la formación de los espacios universales,

agua que vive, agua que es vida.

Camino entre la hierba y los guijarros con pies desnudos

sintiendo su textura lisa y dura,

su belleza pulida por el cristal del agua,

la erosión de su movimiento constante,

el sol sobre su lecho haciendo de las suyas desde su eterna altura;

ahora miró el agua cubrir mi cuerpo como si fuera su dueña

y todo el verano se diluye ante mí ;

soy agua, soy verano y me sumerjo en su esencia.

 

Publicado en Cuaderno de poesía 8 “Poetas sin sofá” Castellón

 

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