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arc
La ciudad es un enorme mausoleo
en el que el espanto se hace patente,
surge en cualquier esquina
difrazado de conversaciones banales,
clavandote el puñal del hastío,
de la insoportable mediocridad que te rodea
y te planteas si es que no aspiras demasiado
en un desierto donde la sed jamas se sacia,
donde el sol comienza su órbita sin pedir permiso,
un sol de invierno que no logra calentar.
La arritmia de los días
sumerge los sentidos en un baile de máscaras;
la ciudad es ahora un sitio hostil,
el jardín donde florecen las vanidades
y en tierno brote apenas crece la esperanza
bajo la losa ramplona de la indiferencia ajena.
No hay preguntas ni respuestas,
solo un murmullo ininteligible que cada vez
suena más y más alto por las calles;
increscendo
la vida se vuelve pesada,
como una losa que aplasta los vuelos.
Camino al anochecer
por las aceras húmedas de las grandes avenidas;
tras las ventanas de los edificios
las luces van laguideciendo en la mortal desidia de la
noche
todo se vuelve silencio,
un silencio insano, un silencio que oculta el ruido en su entraña.

La noche solo es el reflejo de una luz artificial
temblando en un charco;
el mal recuerdo de un mal día que quedó prendido en la
piel.
Luces que son solo un espejismo del que se apodera ebriedad
para hacerte sentir sus fuegos fatuos
inyectados por los cadáveres sin futuro.
Los años revelan bocas desdentadas,
muros de hormigón abandonados
donde se refugian las aves de un infierno
al que no perteneces;
en algunos cielos artificiales
resbalan incautos sobre alas de podredumbre y falso
vuelo
elevando la plegaria a dioses vacuos
entregados a la tiranía de la palabra y el sopor etílico.
El cerco se va estrechando entre las plazas de la ciudad
no queda espacio para el aire fresco
solo sobrevive lo inútil, lo inerte, porque ya está
muerto.
El olor a muerte inunda los espacios, los contamina
respirar es doloroso cuando el veneno se mete en los
pulmones
perdemos el sentido intentando no morir,
boqueamos esperando el oxígeno que nunca llega
y, por fin, nos dejamos morir entre sus brazos
brazos de cemento, hormigón y alquitrán.
Entre el humo de los tubos de escape
desfilan los muertos vivientes
derrotados
comienza un nuevo día en la ciudad.

Metamorfosis de la ciudad (Metamorfosis, Chiado editorial 2017)

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Gotas de otoño

Las gotas del otoño
van haciendo estragos
sobre las ausencias deshojadas
fina lluvia que cala entre los amasijos
de viejas fortificaciones,
entre todas las correspondencias
que quedaron inconclusas
mientras permanece una brizna
en estado latente
bajo la almohada del tiempo.

Bala

La noche siempre tiene una bala guardada en la recámara

que espera en silencio 

su momento de esplendor.

Esa palabra

Es esa palabra

que nos mantiene el corazón en paz

esa que nos da sosiego y vida

la que nos permite ser y estar,

la que nos hace saber

y la que nos eleva a lo más puro:

Libertad

Metamorfosis, 2017 (Chiado editorial)

Tu magia

A veces me olvido de ti, sí, lo irreal de mis días me cubren totalmente, como si me rompieran un huevo gigantesco sobre los hombros y entonces es cuando siento que las palabras no me llegan, se derriten entre mis pensamientos sin llegar a cuajar,  yo las intento atrapar, pero están resbaladizas, llenas de esa rebaba de clara, irreconocibles, difusas, sombrías y sin ningún brillo.

Son momentos entreverados por el irremisible e inevitable acontecer de la vida, esas bofetadas de realidad que te alejan de mí como si fueras algo inexistente… pero no… estás ahí… en silencio… esperando cualquier momento apropiado para escapar y manifestarte entre mis pensamientos. Te tengo en palabras y ellas te transforman y te cubren de magia;  así, cuando quiero decir cómo es la tarde que llegó a mí alfombrada de sueños, estoy contigo; también en la penumbra de las horas en las que todo parece palidecer a mi alrededor como si no existiera el sol y solo hubiesen nubes de algodón que de tan blandas se quedan flotando inmóviles sobre ese cielo de cemento gris sobre el que me estanco, y el mundo se detiene esperando un resquicio que les anuncie tu inminente llegada a través de una insignificante nota musical, quizás, o a través de una gota de lluvia que resbala por el cristal de una ventana llorosa; en esos mismos momentos te capturo intacta como una flor de un día y tú, juguetona, me das la espalda y desapareces como un hada que se esfuma dentro de la flor que la contiene…  y te duermes de nuevo entre las hojas de los libros, pero siempre queda tu perfume en el aire, intacto y embaucador.

Metamorfosis, Chiado editorial 2017

Palabra

Cada palabra

es un nuevo lugar donde mirarte.

 

Ignorar es a menudo una manera muy efectiva de ser libre.
Libre de opiniones, de ortodoxias, de responsabilidades…
El conocimiento de las cosas es la perdición o la gloria.
A veces ambas cosas, a veces ninguna.
La nada se acomoda en el silencio y el silencio lo es todo.

A. Andrés Machí, Metamorfosis, Chiado editorial 2017