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Allí, sentada en el café de la Gran vía, bajo la lluvia tormentosa del verano.

Es un instante en el que me siento parte del cielo, de su queja infinita, y se hace presente toda la ausencia.

La dicotomía de un tiempo que escapa y aguarda sobre una gran nube de esperanza difuminándose en el horizonte, sosteniendo el pesado lastre de una lluvia sempiterna que nunca acaba de caer.

Lentas y pesadas gotas primero, después el granizo que martillea los toldos y, tras él, de nuevo gotas que se van espaciando lentamente hasta desaparecer tras la nube intacta en la lejanía.

Apenas unos minutos… la vida puede ser eterna en unos minutos.

El café todavía está caliente; la calle, mojada y tibia, como los pensamientos. Apenas se asoma, tímido, un sol que aún se esconde del verano, y entre sus rayos, un arcoiris me indica un camino.

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Imagen: Vladimir Kush

A veces

el camello pasa por el ojo de una aguja

y las cosas del nuncasuceden

se alían en la constelación del quizás

envolviendo al temor de su luz

para iluminar la vida

(Poemas surrealistas.)

Tormenta de verano

¿Cuántas palabras podrán ni siquiera rozar la poesía que hay en la lluvia intempestiva del verano?
¿Cuántas nubes de extrañeza lanzarán su granizo sobre el techo de las horas sin sol?
La tormenta dejó su petricor sobre la hierba
mojada de los sueños que la noche recogió en su regazo de silencio
y la vida se hizo agua profunda.

La vida

geranio copia

La vida nunca premia a los sensibles

la intensidad siempre nos derrota,

nos sumerje en una espiral de emociones

despierta del letargo nuestras almas

y nos hace sentir vivos

a costa de la propia sangre.

Adónde van las horas que nos roban
los minutos de silencio dormido
adónde los besos que no dimos
las palabras suspendidas en el no-decir
la nostalgia de un amor que nunca fue
adónde,adónde…
vagan por el limbo de los sueños
esperando una estrella fugaz
que los arrastre en su estela.


Eres tú, Literatura, le digo mientras la miro a los ojos. Esa maldición que solo en algunos prende y que todos pretenden.
Poca cosa.
Nada más unas hojas en blanco y unas letras en negro. Pero de ahí surge un alma que te arrastra a otro lugar.
Veo, en las portadas de los libros desafiantes en la biblioteca, esas entradas a universos remotos donde sé que voy a recalar, y el sino de sus letras me recorren la médula espinal, como aconteceres que me suceden a mí y no a los personajes.
Me dejo envolver por ese mundo en una ensoñación que revivo con la misma pasión en que fue escrita.
Mi imaginación vuela.
Y entonces quiero yo también llenar el mundo de mí…
Una sólo quiere llegar e impregnar la hoja de sí misma. Necesita hacerlo, o quizás no,
quizás sea un acto reflejo, instintivo del alma herida de letras.
Quien sabe cómo surges.
A veces, en medio del abismo emerges.
Otras envuelta en suaves melodías y cuando no, estás en el vuelo de una mariposa que, liviana, se acerca hacia la luz de manera sutil.
¡Cuidado!, ¡puedes quemarte! y arder en ese fuego que consume, y te hace brillar como una antorcha.
Si solamente fueras una metáfora y nos dedicásemos a descifrarte como los del sillón de la cátedra,
psicoanalizarte sin sentirte y sin vivirte,
es una experiencia grata pero vacía y huera…
No.
Has de ser la amante de aquel que quiera poseerte, y para ello haya sido tu elegido.
Como cortesana enamorada irás a su encuentro, burlona y hermosa, como tu condición lo exige;
a veces con los miriñaques, otras en estado salvaje, pero siempre, siempre bella, y con la luz que desprendes.

Sigo anhelándote.
Sigo siendo una esclava de tu poder inmenso, sumida en el ensueño de saberte cerca pero no poder
apenas tocarte, rozarte,
porque cuanto más lejana te siento, más alto es mi anhelo, y cuanto más cercana, más hierve mi sangre envuelta en vida de frenesíes.
Pero eres liviana y las letras apenas consiguen atraparte;
te escurres entre mis manos como el agua,
y leves son las gotas que de ti quedan entre mis dedos…

Metamorfosis, Chiado editorial, 2017

Desvelo

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Arañando el tiempo que conduce
la noche hacia el precipicio del desencanto
me reina el eco dormido
de lo que todavía está por decir.
Es muy tarde
y ya la noche gime madurada
al calor de un silencio,
aferrada al encuentro inminente de palabras.
Mi ansiedad se mece entre sus notas de oscuridad
que se clavan en mi pecho como balazos
si rescato entre las ruinas de la imaginación tu recuerdo
para sumergirlo en sinfonías de sangre,
de tiempo desvelado y errabundo.

Filoversando en Nod, Evohé ediciones