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Ama hasta que te duela:

sólo el que ama está a salvo.

***

Cuando habla el amor

sobran las palabras.

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Un sueño de nubes blancas me eleva ahora

sobre la llama sagrada del olvido

sintiendo el calor que me derrite por dentro

en este ir y venir de dunas desérticas,

reclamo de lluvia empecinada

que enerva la tierra de flores dormidas,

perseguidas por sombras nocturnas

y abrasados recuerdos que emergen de sus profundidades.

El olvido solo tiene una razón

y en ella se refugia el miedo de los días

que la oscuridad ha extendido sobre el horizonte.

Es ahora cuando su hálito de fuego

hierve mi agua ensangrentada de versos

Estaba ahí, siempre estuvo

como viento iracundo de poniente

asolando mis espacios de invierno

desintegrando mis causas de aire

apagando lo que fue.

 

A. Andrés Machí

De la Antología: 25 Miradas para compartir la luz, 2016 UNESCO

 

Sueño herido

Era el sueño herido
dos flechas clavadas en el mismo costado
y esa maldita percepción que nos une
por encima de nosotros mismos.

Era el anhelo mortal
haciéndose carne
sobre la sangre que mana de las heridas,
suave insomnio de tu cadencia.
Latía el silencio a tu lado
sin conciencia
pero no lo escuchabas.

Escarcha

nieveyrosa

La escarcha de la noche
deshace su frío sobre la tierra herida
con sangre de sol

Inventando la vida

Litterae

espejo

No sé si soy yo la que invento la noche o es la noche la que me inventa a mí en este abismo de palabras que llueven sobre mis pensamientos, cuando, sin casi advertirlo, me coloco sobre la página en blanco y dejo que sea la vida la que me susurre algunas cosas que contar. Reflexiono y me pregunto si estos aconteceres que suceden a mi alrededor, sucesos fugaces, a veces inconexos, como la paloma sobre el alféizar y la disputa de una pareja en otra vivienda cercana,  serán eso que llaman vivir,  y entonces me pregunto si no estaré en ese momento actuando de mero espectador, si en realidad la vida se disfruta más siendo testigo que perpetrándola. En mi caso creo que a veces es así. No me puede parecer tan ajeno el día si lo intento saborear desde las pequeñas cotidianidades que me rodean, incluso cuando me…

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Doña Quimera se esmeraba en su labor de punto.
Uno del derecho, dos del revés y vuelta a empezar, llevaba
metros y metros de una labor que no parecía tomar forma
alguna y descansaba en el suelo, junto a sus pies.
Profesor X ―De modo que usted intenta tejer la felicidad pero
no tiene el modelo…
Dª.Quimera―El modelo no existe, soy yo la que lo crea en cada
momento, es como el camaleón que cambia de color según
la circunstancia.
PX―Pero algo debe de haber para que sea consistente
y tangible… Si no, no podríamos obtenerla…
.
DQ―Sólo yo soy tangible, y a través de mí se intuye su
existencia.
PX―Eso es un engaño, tú eres un engaño. Tejes y tejes
sin forma, nunca acabas de darle forma.
DQ―El hombre se conforma conmigo, en realidad yo soy
lo único que le interesa, pero él no lo sabe, o no se da cuenta.
Son pocos los que consiguen librarse de mí y atravesar la
línea.
PX―Entonces tú no eres buena, no eres real ni hay
nada certero en ti.
DQ―Yo soy lo más parecido que se puede tener. Yo hago
mi labor humanitaria, uno del derecho, un acierto, por cada
dos del revés, dos intentos fallidos. Y no, no soy real ni
tengo verdades, pero sí alivio pasajero… El que viene a mí
acaba descubriendo mi juego si es lo suficientemente listo.
Yo ofrezco un juego de éxito en la humanidad inconsciente,
y todo el mundo quiere jugarlo.
PX―¿Y los que descubren tu juego?
DQ―Ah, esos… Tienen dos caminos. Atravesar la línea
y llegar a conocer la auténtica felicidad, o caer al precipicio.Pocos van a buscar y eso es porque estoy yo para impedirlo.
Yo me sostengo con sus torpezas humanas, yo necesito de
la necedad para sobrevivir, necesito que todos jueguen mi
juego para subsistir…
(Fragmento del diálogo entre el profesor y doña Quimera, de El profesor X busca a Felicidad, Cuentos neuróticos)

Deshilachado en la alfombra

voy deshaciendo el verso

aparto las metáforas

limo los cantos de las palabras

le quito el brillo superfluo

hasta dejarlo descarnado

vivo

veraz

caigo en la cuenta